Saltar al contenido

Recursos / Análisis

Qué contestar cuando te preguntan «¿precio?» por Instagram

En medicina estética la primera pregunta casi siempre es el precio, llega por Instagram y llega de noche. Lo que decide si esa persona acaba en la agenda no es la tarifa: es lo que pasa en los diez minutos siguientes.

Análisis · Lectura: 7 min · Actualizado el 26 de septiembre de 2026

¿Qué contesto cuando preguntan el precio por Instagram?

Dar un precio por Instagram no espanta a nadie: lo que espanta es tardar seis horas o contestar «te paso info por privado». La respuesta que funciona hace tres cosas en un solo mensaje: da una horquilla real, explica de qué depende y propone un paso concreto con fecha. Y se manda en minutos, no cuando cierra la consulta. El precio rara vez es el problema; el problema es que a esa hora esa pregunta compite con una paciente que está en la cabina.

22:37. Una chica ve un antes y después en vuestro Instagram, entra al perfil y escribe una palabra: «precio?».

A esa hora no hay nadie en la clínica. Mañana a las 9:30 la persona que lleva las redes verá el mensaje entre otros once, contestará «hola! te paso info por privado 😊» y pasarán otras cuatro horas hasta que alguien pase la info de verdad.

Para entonces esa chica ya ha preguntado en dos clínicas más. Y probablemente ya tiene una cita en una de ellas.

No la habéis perdido por el precio. La habéis perdido a las 22:38.

Los cuatro puntos donde se escapa

Entre «precio?» y una cita hay cuatro sitios por donde se cae la conversación:

  1. La hora. Las consultas de estética llegan por la noche y el fin de semana, que es justo cuando no hay nadie.
  2. La respuesta que no responde. «Te paso info por privado» no es una respuesta: es aplazar la respuesta y pedir a la otra persona que espere.
  3. El salto de canal. Instagram no tiene agenda. En algún momento hay que pasar a WhatsApp o al teléfono, y cada salto pierde gente.
  4. El silencio posterior. La que preguntó, recibió la horquilla y no contestó. Nadie vuelve a escribirle nunca.

Tres formas de contestar «¿cuánto cuesta?»

Las tres están escritas para copiar y adaptar. Cambian en cuánto comprometen.

La horquilla con criterio (la que recomendamos)

¡Hola! La sesión de [tratamiento] está entre [X] y [Y] € según la zona y el número de sesiones que necesites, que lo vemos en la valoración. La valoración dura 20 minutos y es sin coste. Esta semana tengo hueco el jueves a las 17:00 y el viernes a las 11:30, ¿te viene bien alguno?

Da un número, explica de qué depende, protege la valoración y termina en una pregunta cerrada con dos opciones. La persona puede decir que sí sin escribir una frase.

El precio de entrada

¡Hola! La primera sesión de [tratamiento] son [X] €. A partir de ahí depende de la zona y de cuántas sesiones necesites: eso lo vemos en la valoración, que es gratuita. ¿Te paso los huecos de esta semana?

Útil cuando hay un producto de entrada claro. Menos margen, más claridad.

El desvío honesto

¡Hola! En [tratamiento] el precio depende mucho de la zona y del estado de partida, y darte un número a ciegas sería engañarte. Lo que sí te puedo decir: la valoración dura 20 minutos, es sin coste y sales con el presupuesto cerrado por escrito. ¿Te va bien el jueves por la tarde?

Sólo funciona si de verdad no hay rango posible. Si se usa por costumbre, es la versión educada de «te paso info por privado».

Lo que no funciona, en ninguna de las tres: contestar sólo «te llamamos», pedir el teléfono antes de haber dado nada, o mandar un PDF de tarifas.

Cómo pasar a WhatsApp sin que parezca un embudo

El paso de canal se cae cuando parece que le estáis pidiendo algo a cambio. La diferencia es de encuadre:

  • Mal: «pásame tu número y te informamos».
  • Bien: «te lo sigo por WhatsApp, que ahí puedo enseñarte los huecos reales y reservarte directamente: [enlace]».

Un enlace wa.me con el mensaje ya escrito quita la fricción entera: la persona pulsa y el mensaje ya está redactado. Y llega a un sitio donde se puede reservar, no a otro buzón donde esperar.

Cuando esa conversación llega a WhatsApp, empieza a haber datos de personas identificables en un canal concreto. Antes de montarlo conviene tener resuelto quién puede leer eso y dónde se queda: ¿puedo usar WhatsApp con mis pacientes?.

Fuera de horario

Es cuando llega la mayoría, así que no es un caso raro: es el caso normal.

Tres niveles, de menos a más:

  1. Respuesta automática honesta. «Ahora mismo no hay nadie, te contestamos a primera hora». Es lo mínimo. No cierra nada, pero evita el silencio.
  2. Respuesta automática útil. La horquilla, de qué depende y el enlace para ver huecos. Resuelve la consulta sin que nadie esté despierto.
  3. Respuesta y reserva. La conversación llega hasta la agenda: a las 22:41 esa persona tiene una cita el jueves.

El salto del 1 al 2 lo puede dar cualquier clínica esta semana, a mano, con mensajes guardados. El 3 ya requiere un sistema conectado a la agenda, que es lo que hacemos en medicina estética.

La que preguntó y desapareció

Es el grupo más grande y el más ignorado. Un seguimiento razonable, sin perseguir a nadie:

  • A las 48 horas, si no contestó: un mensaje corto que aporte algo, no un «¿has pensado algo?». Por ejemplo, el hueco que ha quedado libre esta semana.
  • A los 10 días, uno más, distinto: una duda frecuente sobre ese tratamiento, la preparación previa, el postoperatorio.
  • Y ya está. Dos mensajes. Un tercero convierte una clínica en un spam.

Si queréis saber cuánto os cuesta al año no hacer esto, ponedle vuestros números: tickets, consultas por semana, cuántas se enfrían. Está en el simulador de capacidad de recepción. Es más incómodo que cualquier cifra de folleto, porque es la vuestra.

Lo siguiente que suele preguntarse

Las preguntas que llegan a esta guía

¿No es mejor no dar precios por Instagram para que vengan a la consulta?

Esa estrategia funcionaba cuando la persona tenía que llamar para enterarse. Hoy tiene abiertas otras tres clínicas en la misma pantalla, y dos le van a contestar algo. No dar precio no retiene a nadie: sólo decide quién se lleva la conversación. Dar una horquilla y explicar de qué depende conserva el margen de la valoración sin perder al que pregunta.

¿Y si luego el precio real es más alto que la horquilla?

Por eso es una horquilla y por eso se dice de qué depende. El problema no es dar un rango: es dar un número cerrado sin haber visto a la persona. Si vuestro caso no admite rango, la fórmula es decir qué incluye la valoración y cuánto cuesta, que también es un precio.

¿Se puede responder automáticamente a los mensajes de Instagram?

Se puede automatizar la parte repetida: la horquilla, de qué depende, la disponibilidad y el paso a la agenda. Lo que no se automatiza es la valoración ni el asesoramiento, que es justo lo que vende en estética. La automatización sirve para que esa conversación llegue viva a la persona que sí va a asesorar.

¿Por qué pasar de Instagram a WhatsApp y no cerrar allí mismo?

Porque el buzón de Instagram no es una herramienta de trabajo: no tiene agenda, no tiene ficha del paciente y lo lee quien lleva las redes, que muchas veces no es quien lleva la clínica. WhatsApp tampoco lo es por sí solo, pero es donde ya está la conversación con el paciente y donde se puede reservar de verdad.

¿Cuánto se pierde por no contestar a tiempo?

Depende de cuántas consultas recibís, de vuestro ticket medio y de cuántas se quedan frías. No os fiéis de ninguna cifra genérica sobre esto: ponedle vuestros números en el simulador y os saldrá la vuestra.

Diagnóstico gratuito

Si quieres saber dónde se te está yendo el tiempo, te lo decimos por escrito

Media hora para ver cómo atendéis hoy: canales, tiempos, agenda y software actual. Te devolvemos un informe breve con los puntos donde se pierden citas y horas. Si no os podemos ayudar, os lo decimos ahí mismo.

Pedir diagnóstico gratuito Ver el programa Founding Partners

Sin compromiso · Sin permanencia · Cumplimiento RGPD